Sabes porque la Quebrada Aguas Blancas le dicen “El Chorro La Silampa”?

Sabes porque la famosa quebrada Aguas Blancas le dicen “El Chorro La Silampa”?

Aquí te cuento esta historia… pero antes ubiquemos el lugar: “El Chorro La Silampa” o Quebrada Aguas Blancas esta ubicado en el corregimiento de Bajo Chitrá, distrito de Calobre, Santiago de Veraguas y es un paradisíaco lugar panameño que ha estado en el anonimato (menos para los locales) hasta hace muy poco y que realmente vale la pena visitar.

Pero volvamos al cuento de La Silampa y su nombre… en el próximo post les explicaré como llegar y todos los detalles de este trip para que puedan realizarlo.

Y dice así…

Una extensa y verde pradera, surcada por interminables bardas divisorias dispuestas por quienes reclaman dichos pastizales como suyos, es la verde alfombra que acoge el sendero caminando por los incasables y valerosos viajeros.

Aventureros de la vida y audaces domadores de la madre naturaleza, que se vuelven uno solo con el entorno a medida que van andando por caminos existentes y creando nuevos senderos con sus pasos,

Allá donde los pies del hombres no han hecho pasar su azote. La curiosidad premiada por el descubrimiento fue lo que impulso a algunos de estos hombres y mujeres a encontrar un espectacular cuerpo de aguas cristalinas.

Con sus mentes envueltas en la superstición nacida del miedo a lo desconocido, fantásticas y sombrías historias nacían y se entretejían en el imaginario popular.

Este maravilloso chorro de agua, que hechizaba los ojos de quienes lograban posar su mirada en sus ondas y humedecidas piedras, fue testigo de una etérea aparición no exenta de un toque siniestro.

Se cuenta que, ya en una época en que los lugareños se encaminaron a visitar el chorro, un grupo de niños decidió pasar la tarde yendo a nadar ahí.

Las mencionadas leyendas contadas por los ancianos eran ya parte de la vida popular, que los niños conocían a la perfección gracias a las fantásticas narraciones de sus abuelos, quienes se encargaban de narrarles estas sobreacogedoras y siniestras historias… Llegando al atardecer, cuando agonizaban los últimos rayos del sol a medida que danzaban con el característico brío de la noche, decidieron que era ya hora de abandonar el chorro.

Sentían un profundo respeto por las cosas que, según los ancianos, solían aparecer antes los incautos caminantes que tuviesen un infortunio de ser sorprendidos por el manto del cielo nocturno.

Con un palpable temor, se apresuraron a vestirse para partir a sus hogares mientas aún tuvieran el amparo de lo que quedaba del atardecer, sin embargo, uno de ellos no tuvo suficiente con la amena tarde que había compartido con sus amigos en el chorro.

Este niño no tenía temor de las historias de los ancianos e insisitió a sus amigos que se quedaran un rato más. Ellos, al no querer dejarlo solo, preocupados por la correspondiente reprimenda que recibirían de sus padres, aceptaron quedarse un rato más.

Ya entrada la noche, cuando el temor pudo más que la camaradería. El grupo de niños dio la voz de aviso: ya era demasiado tarde, era hora de ir a casa, el niño que rehusaba irse no tuvo otra opción más que aceptar, pidiendo solamente que esperarán un momento mientras se daba su último chapuzón.

Cuando estaba a punto de saltar desde el borde del chorro, algo siniestro sucedió, dejando atónitos a todos los presentes: un resplandor enceguecedor se materializó sobre el necio niño que estaba en el borde. Los demás no daban crédito a lo que estaban presenciando, este resplandor hizo caer a sus desafortunado compañero de juegos al agua, siguiéndole inmediatamente a las profundidades. Cuentan los aterrados testigos que la luz se veía en el fondo durante unos minutos, mas su amigo no daba indicios de salir a la superficie.

Repentinamente todo volvió a quedar oscuro. Los encandilados ojos de los espantados niños no podían ver claramente, pero pudieron divisar con horror el cuerpo sin vida de su desafortunado y necio amigo flotando en el centro del cuerpo de agua . El terror les dominó, poniendo los pies en el polvoroso camino de regreso, en una carrera que haría palidecer al propio Hermes, quien fuera el audaz y veloz mensajero de los dioses de la mitología griega.

Aterrados, no les quedo de opción que confesar a sus padres lo ocurrido. Todo el pueblo se acerco al Chorro al día siguiente, para encontrarse horrorizados con el hallazgo del niño muerto, ahogado por esa siniestra luz del inframundo.

Cuentan los ancianos que dicha aparición concuerda con la Leyenda de la Silampa, manifestación infernal que aparecer a los infortunados caminantes que tienen el desatino de emprender viajes al caer la noche, quitándoles la vida arrebatándoles el alma de su cuerpo. Es por ello que este hermoso y a la vez misterioso chorro de agua recibió el nombre de ¨El Chorro la Silampa¨. (Quebradas Aguas Blancas) Autor: desconocido como todos los cuentos rurales.

Que tal ah? les gusto… pues ahora no vayan a pensar que si acampan en este lugar se les va aparecer ” La Silampa” jajajaja, ella ya no molesta por esas áreas… Lo que si les puedo decir es que vale la pena conocer este chorro y mejor si vas en días de semana, ya que, se ha vuelto muy popular.

Recuerda que ha donde vayas a explorar siempre llévate tu basura de regreso!!!! Cuida tu mundo, Cuida tu país, Cuida tu área.

Chequea la próximo publicación, si no has visto las redes de @viajandosinmaletas_ para que puedas enterarte de como llegar.

Texto de la leyenda: Ariel Concepción .

 

 

 

 

 

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